Sombrero Montecristi

Sombrero Montecristi

Es sutil, desborda un olor acre de paja y azufre, su tejido es apenas perceptible, casi translúcido y rutilante ante la luz; de color marfil antiguo y bien conservado, evoca la textura de una ligera y suave tela sumamente resistente.

Tejido

Cada sombrero es único por su exquisito trabajo manual. Hoy se cuentan con los dedos los maestros de un fino Montecristi.

Clima

Para empezar, se tejen de pie apoyados sobre una horma en un zócalo de 3 patas y con las uñas afiladas se va controlando el ángulo de la “plantilla” mientras un cintillo de madera ajusta la trama.

El clima fresco de la costa del pacífico, mantiene la paja húmeda y favorece el tejido, sin embargo, en días calurosos se humedece constantemente o se suspende el tejido para continuar obrando bajo el haz de la luna.

Las hábiles manos de un sellador correge las fallas

Por las noches con un manto de lienzo se protege al sombrero de insectos depredadores y sobre su aposento, como oro perla, reposará desbordando sus hebras, como cabellos dorados, brillantes ante la luz astral”.

se coloca una guarnición interior y una cinta exterior para concluir esta sublime creación

Posteriormente las hábiles manos de otro artesano sellador corregirán las fallas del tejido y bordará el ala para luego enaltecerlo con formas a través del ahormado y el planchado al carbón. Finalmente se coloca una guarnición interior y una cinta exterior para concluir esta sublime creación, constituyendo así una singular y exquisita obra de arte.

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